Contenidos

La Wicca: el retorno de las Diosas 


GirlSe llama Wicca a la antigua religión europea, es un culto tradicional de la naturaleza y está íntimamente ligada con el paganismo de nuestros antepasados. En los últimos años ha alcanzado mucha fama, sobre todo por los movimientos wiccanos de  Inglaterra y Estados Unidos, por el deseo de volver crear un vínculo con el mundo natural.

En la antigüedad, cuando imperaba el matriarcado y las  gentes vivían de la agricultura,  en Europa existía la religión primordial dirigida por sacerdotisas y  basada en el culto a las deidades femeninas. Esas venus primitivas, representando a una mujer embarazada con pechos enormes,  como la creadora y madre nutricia del mundo. Entonces la mujer era una Diosa y era plena. La sexualidad era sagrada y objeto de culto y el dios cornudo (Dionisos, Cernunos etc...) era el señor de los bosques y protector de los animales. Hasta la conquista de los invasores arios del norte, los cuales impusieron su sistema patriarcal y jerárquico y su poco apego a la tierra y la naturaleza,  ya que eran nómadas y venían de las tierras frías. Desarrollaron armas y crearon el carro tirado por caballos, lo que les  facilitaba la victoria sobre sus vecinos agricultores más pacíficos.

Fue así como subyugaron otros pueblos, incluyendo su cultura y sus creencias, ese dios cornudo de la naturaleza fue demonizado, y el culto a lo  femenino fue destruido, no sólo la esencia de la mujer, sino también los valores femeninos: como el amor, el afecto, la intuición, el modelado de las energías sutiles (wichcraft), la paz etc.., imponiendo dioses masculinos y guerreros sobre las deidades femeninas. Más tarde vino el cristianismo, religión adoptada por los invasores, la cual siendo de por sí machista (no por la figura de Cristo, ni mucho menos, sino por los que lo impusieron)  afianzó el error de relegar a la mujer a un segundo plano y explotar desmedidamente los recursos naturales y -cómo no-  como el culto femenino se seguía practicando en los bosques, poniendo en peligro la fe gobernante,  tuvo que ser aplastado. No es una exageración: sólo en la Edad Media fueron asesinadas nueve millones de mujeres. (tres millones más que judíos en el holocausto nazi).

A partir de ahí  no hace falta recordar lo injusta que ha sido la historia para las mujeres, pero en este camino hemos perdido mucho más que nuestros derechos, hemos perdido nuestra esencia. Nuestra condición de Diosas. Mientras los hombres y las mismas mujeres no sean conscientes de eso, es como si la humanidad estuviera huérfana de Madre.

Sólo en algunas regiones de India ha sobrevivido la  religión primordial,  la veneración al culto femenino(Tantra) y su dios cornudo Pashupati (señor de los animales) es una práctica normal allí.

Los occidentales, hombres y mujeres,  debemos retornar a las fuentes, a quiénes somos realmente y celebrar la vida en cada momento. Siendo toda la creación natural sagrada, para el pensamientoWicca todo acto también es sagrado: comer, dormir, respirar, nacer, morir, hacer el amor... la vida entera debiera ser celebrada.

La mujer debe despertar y reconocer la Diosa que reside en ella, para sentirse realmente plena y feliz.

Nuestros ancestros celebraban  el solsticio de invierno (Yule), la noche del 22 de diciembre, como una fecha especial de renacimiento, pues es la noche más larga, pero a partir de ahí estamos más cerca de la primavera. Invito a todas las mujeres -y a todos los hombres “evolucionados”, a poner una  vela esa noche, pensando en vuestro deseo más profundo, ¡y que el Dios y la Diosa os lo concedan!.